jueves, 18 de enero de 2018

Curazao, Aruba y Bonaire, tres tristes peones al servicio del imperio en su guerra contra Venezuela
Carlos E. Lippo

“La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer”
Simón Bolívar en carta al Coronel Vicente Aguirre fechada en Pativilca, Perú, el 9 de enero de 1824 (1)




Como muchos habrán de saber, Curazao, Aruba y Bonaire son tres islas del Caribe Sur Occidental, situadas a muy escasa distancia del territorio continental de la República Bolivariana de Venezuela, siendo las distancias aproximadas de ellas a las costas del estado Falcón, de 50 Km., 25 Km. y 90 Km., respectivamente.

Desde su temprano avistamiento por Alonso de Ojeda en 1499 y como consecuencia del sometimiento violento de sus pobladores originarios, los pacíficos aborígenes Caquetíos, integrantes de la etnia de los Arahuacos, pasaron a ser colonias del reino de España, siendo parte integrante de la entonces Provincia de Venezuela. Dado que entre los años de 1634 y 1636 fueron conquistadas a sangre y fuego por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, pasaron entonces a ser colonias del Reino de los Países Bajos; a raíz de ello, la reducida población de colonos españoles y casi toda la población de los aborígenes Arahuacos, que se negaron a jurar obediencia a los monarcas de dicho reino, fueron expulsados de sus territorios habiendo tenido necesidad de refugiarse en las costas de Venezuela.

El estatus colonial se mantuvo sin modificaciones de importancia hasta 1986, en el caso de Aruba, y hasta el 2010, en el caso de Curazao; a partir de esas fechas ambas islas pasaron a ser territorios autónomos del reino de los Países Bajos, cuyo jefe de estado es el monarca holandés y cuyo jefe de gobierno es un primer ministro electo localmente; a pesar de ser todos territorios autónomos, Bonaire ha mantenido su estatus colonial, actualmente bajo la figura de un municipio especial que curiosamente tiene el dólar estadounidense, que no el euro, como su signo monetario a pesar de que Países Bajos es un estado integrante de la Unión Europea.

La naturaleza semiárida de estas islas, dotadas de muy escasas fuentes de agua, les ha determinado desde siempre una dependencia económica importante de Venezuela; dependencia que se vio acrecentada a partir de la tercera década del siglo XX, con la operación de las transnacionales petroleras que refinaban petróleo venezolano en Curazao (Royal Dutch Shell) y Aruba (Estándar Oil of New Jersey), llegando a ser éstas los principales empleadores en ambos casos. Así mismo, todas ellas han dependido y aún dependen de Venezuela para el suministro de especies vegetales frescas (legumbres, verduras y frutas) y para el suministro de la mayoría de los productos alimenticios de origen animal.

En la actualidad las principales actividades económicas de Curazao y Aruba son el turismo (procedente fundamentalmente de Venezuela y EEUU) y la banca extraterritorial (offshore), ambas actividades fuertemente penetradas por la delincuencia organizada transnacional; así como las actividades de refinación del petróleo procedente de Venezuela realizadas en dos refinerías operadas por Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

Adicionalmente, las propias autoridades de ambas islas conceden gran importancia económica a la actividad de las bases militares gringas enclavadas en sus territorios desde el mismo comienzo de este siglo: Hato Rey en Curazao y Reina Beatriz en Aruba; en prueba de lo cual podemos hacer mención de un comentario de la primera ministro de Curazao de la época, Susana Camelia-Römer, quien calculó los ingresos para las Antillas por este concepto, y en especial Curazao, en unos 25 a 30 millones de dólares anuales (2).   

En lo que respecta a Bonaire, pequeña isla con menos de 20.000 habitantes, el portal web de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) ha señalado: “…Bonaire es un destino popular turístico con 70,000 visitantes cada año y esto contribuye mucho a la economía. Otros desarrollos en este sector del país también incluyen la transferencia de petróleo y la producción de sal” (3). Una pregunta importante sería: si Bonaire no tiene yacimientos ni cuenta con instalaciones petroleras, ¿de dónde? y ¿cómo? obtiene el petróleo involucrado en tales transferencias.

Lamentablemente lo que ocurre es que el pretendido desarrollo económico de estas islas tiene un fuerte componente de “economía criminal” (narcotráfico, contrabando y trata de personas), como se desprende de otro comentario de la ex primera ministro Camelia-Römer, quien ha apuntado que otra de las ventajas de tener bases militares gringas en sus territorios es que ayudarían a sacar a las Antillas de la lista de países con posibilidades de ser descertificados, comentario suscrito también por el ministro de defensa de los Países Bajos, Frank de Grave (2). ¿Será acaso una mera casualidad el que en aquellos países en los que se establecen bases militares gringas se registra siempre un importante incremento de la llamada “economía criminal”?

En años recientes, una nueva e inusitada actividad económica ha cobrado gran importancia en Curazao y Aruba; se trata de una elevada exportación de cobre, oro y otros minerales, de los cuales dichas islas no poseen yacimiento alguno ni muestran registro de una actividad metalúrgica importante.  
En relación a lo anterior, es el caso que una lista que identifica a los exportadores de cobre que más rápido crecieron entre 2012 y 2016 coloca a Aruba en el séptimo lugar con 11,4 millones (846,9%) y Curazao en el noveno con 4,2 millones (674,8%) (4). Un trabajo de la periodista de Telesur Madeleine García apoyado en imágenes de Barcadera, el puerto que recibe a los contrabandistas en Aruba, así como de Daltra, una de las principales empresas procesadoras de cobre en la isla, muestra grandes cantidades de “chatarra” de cobre procedentes de Venezuela vía contrabando. Siendo oportuno señalar que otro trabajo de la misma periodista también ha documentado el contrabando de extracción de alimentos desde Venezuela hacia Aruba (5).

En el caso del oro, un dato aportado por el Observatorio de Complejidad Económica del MIT, publicado por el portal www.misionverdad.com (4), demuestra fehacientemente la existencia de contrabando de oro hacia Curazao al señalar que durante el lapso 2010-2015 ese país exportó 2.300 millones de dólares en oro, mientras que durante el mismo lapso declaraba haber importado sólo 2,28 millones de dólares, esto es, sólo una milésima parte de lo exportado. A no dudarse que Venezuela, poseedora de una de las más cuantiosas reservas certificadas de ese metal, es el país de procedencia de la mayor parte de ese cuantiosísimo contrabando.

La constante y desconsiderada desestimación, por parte de las autoridades locales de las islas así como de las del reino de los Países Bajos del cual ellas dependen en materia de relaciones exteriores y defensa, de las reiteradas denuncias de nuestro gobierno sobre este continuado contrabando de extracción de minerales, alimentos, gasolina y hasta de billetes venezolanos, desestimación que pone de manifiesto su complicidad con esos delitos al menos por omisión, es la razón por la cual el Presidente Maduro, en Consejo de Ministros, decretó el pasado 5 de enero el cierre de las vías de comunicación aéreas y marítimas, así como la suspensión de todo tipo de intercambio comercial de Venezuela con las islas de Curazao, Aruba y  Bonaire, por un período de 72 horas contadas a partir de ese momento (6).

Ante esa decisión soberana del gobierno revolucionario, el primer ministro de Curazao, Eugene Rhuggenaath, al criticarlo desde la misma noche del 5 de enero, tuvo el tupé de señalar cínica y vergonzantemente: “Lamentamos ese anuncio porque no había contacto previo o conversaciones diplomáticas para ver qué podemos hacer conjuntamente para combatir el contrabando o tráfico de productos ilícitos como armas y drogas” (6).
Por su parte, aunque con retraso, el gobierno de Aruba reconoció la situación de contrabando y el daño que ocasiona a Venezuela; en efecto, la tarde del martes 9 de enero, en medio de la prórroga del decreto por 72 horas más, Evelyn Wever-Croes, primera ministra de la isla, anunció la prohibición de compra y venta de cobre procedente de Venezuela que no estuviese certificado (6).

El conflicto fue zanjado el día 12 mediante la suscripción de un acuerdo según el cual se establece el compromiso de trabajar por erradicar el contrabando de extracción de material estratégico proveniente de Venezuela hacia estas islas; acuerdo que fue suscrito por altas autoridades venezolanas y las más altas autoridades locales de las islas junto a representantes del gobierno de Países Bajos (7). El tránsito aéreo entre Venezuela y las islas fue habilitado el lunes 15 de enero (8).

Llegando a las postrimerías de estas notas consideramos oportuno señalar que la aseveración contenida en su título referente a que los gobiernos de Curazao, Aruba y Bonaire son tres tristes peones del imperio norteamericano, tiene firme asidero en una publicación del departamento de estado gringo referida por Eva Golinger (9), que clasificaba a las islas holandesas, Curazao, Aruba y Bonaire como “La Tercera Frontera de los Estados Unidos”, señalándolas además como parte de la “frontera geopolítica de los Estados Unidos” en la región. Clasificación que no hemos visto que haya sido objetada ni por los gobiernos locales de dichas islas ni por su gobierno metropolitano.

Hemos dicho también que los ingratos gobiernos de Curazao, Aruba y Bonaire, no habiendo recibido más que ayudas y tratos deferentes del gobierno y el pueblo revolucionario, están al servicio del imperio en su guerra contra Venezuela, por las siguientes razones:

·         Las bases militares gringas establecidas en Curazao (Hato Rey) y Reina Beatriz (Aruba) que con tanta vehemencia han defendido algunas autoridades de estas islas y han tolerado todas, aunque hasta ahora sólo han desempeñado tareas de monitoreo y vigilancia, motivo por el cual sus aviones espías han violado repetidas veces nuestro espacio aéreo, forman parte fundamental del dispositivo invasor del Comando Sur, como lo declara de manera expresa el octavo de los objetivos de aquel documento cuyo título en inglés es: “Venezuela Freedom-2 Operation - Phase preceding - Executive summary. 25.2016, February/Admiral Kurt W. Tidd, Commander U.S. Southern Command (SOUTHCOM)” (10), analizado por nosotros en tantos artículos.
·         Es harto conocido que una inmensa cantidad del cobre venezolano cuyo ingreso de contrabando tanto a Aruba como a Curazao ha contado con la anuencia de sus respectivos gobiernos, procede de líneas eléctricas y de comunicaciones saboteadas en el estado Falcón por delincuentes al servicio de la contrarrevolución venezolana, que luego las negocian con las redes de contrabandistas que se encargan de su transporte a esas islas.
·         Se han ofrecido declaraciones altamente ofensivas al gentilicio venezolano y destinadas a reforzar la matriz mediática generada por el imperio en contra del país, como unas de la actual gobernadora de Curazao, Lucille George-Wout, de que son los venezolanos los que han traído la delincuencia y la prostitución a la isla, cuando es harto conocido el lamentable historial de ese país en materia de trata de personas, desde hace décadas, tal como lo reconoce Diego Beltrand Director Regional de la Organización Internacional para las Migraciones de la América del Sur en un texto sobre el tráfico de personas (11).
·         Se han emitido noticias destinadas a ser replicadas por la canalla mediática internacional para tratar de sustentar una supuesta crisis humanitaria en Venezuela que estaría obligando a los venezolanos a salir de su país rumbo a las islas en embarcaciones muy precarias, aun con riego inminente de sus vidas; tal como una generada por los medios curazoleños “Z-86 Radio” y “Noticias Curazao”, replicada por muchísimos medios internacionales adversos a la revolución bolivariana, el diario ABC de España entre ellos (12),  en la cual califican de “balseros”, al igual que lo hacían con aquellas personas que abandonaban Cuba en balsas, bajo la promesa de aplicación de la criminal ley gringa del “Ajuste Cubano”, a cuatro personas presuntamente venezolanas que murieron ahogadas a consecuencia del naufragio de una embarcación de un tipo muy común en Venezuela, perfectamente hábil para hacer una travesía tan corta, con diez personas a bordo, como parece ser el caso.
·         Se ha recibido de manera deferente, por decir los menos, a fugitivos de la justicia venezolana que han abandonado el país de manera ilegal, haciendo la travesía de las costas de Falcón a cualquiera de las islas, como es el caso de Luisa Marvelia Ortega Díaz, ex fiscal general de Venezuela, quien fuese recibida por las autoridades de Aruba durante el mes de agosto del pasado año, permitiéndole continuar su viaje a Colombia en compañía de otras personas de su entorno también solicitadas por las autoridades venezolanas (13).

Lamentablemente, como lo previsible es que persistan en su conducta permisiva de las acciones delictivas de quienes están desangrando a Venezuela, incumpliendo cínicamente los acuerdos suscritos, como tantas veces lo ha hecho el gobierno forajido colombiano, se trata entonces de extremar las acciones de resguardo de nuestras costas y estar prestos a cerrarles de nuevo las fronteras, que es al parecer una de las pocas medidas no violentas capaces de disuadirlos.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    Simón Bolívar, Obras Completas, Volumen I/Librería Piñango-Impreso por Gráfica Moderna/página 867



celippor@gmail.com

Caracas, enero 18 de 2018

jueves, 11 de enero de 2018

El imperio pretende invadir a Venezuela con la invitación de la contra
Carlos E. Lippo

“Toda traición es indigna y bárbara”
Voltaire



Desde que José Antonio Páez, héroe de la guerra de independencia librada contra el imperio español en los inicios del siglo XIX, solicitase en el año 1848 una intervención militar de los EEUU que le devolviese el poder político que se sabía incapaz de recuperar legítimamente por sus propios medios, no han sido pocos los connacionales miembros de algunas de nuestras oligarquías que han hecho igual solicitud al imperio norteamericano o a algunas de las potencias europeas, para la mayor vergüenza de nuestro gentilicio.

Es el caso que Páez, quien había traicionado alevosamente al Libertador en medio de su crisis terminal de salud en 1830, después de su rompimiento con el presidente José Tadeo Monagas quiso desatar la guerra civil, pero como no estaba en condiciones de hacerlo se prestó para ser el instrumento político-militar de los EEUU, en sus rivalidades con la Gran Bretaña por el dominio de Venezuela (1); en concreto, en carta dirigida a Benjamín Shields, encargado de negocios en Venezuela, suscrita por uno de sus lugartenientes, solicitó la ayuda norteamericana para invadir a su propio país y propiciar la intervención de los EEUU en los asuntos internos de Venezuela.

Pero no terminó con esto el lamentable y vergonzoso episodio entreguista del otrora prócer independentista, ya que posteriormente, por medio de su secretario y representante Hermenegildo García, solicitó ayuda para invadir a Venezuela al mismísimo reino de España, en carta dirigida al gobernador colonial de Puerto Rico Juan Pezuela y Ceballos. La respuesta del funcionario colonial arroja un terrible baldón sobre el patético peticionario, al señalarle que su deberes “lo obligan a no mezclarse en las disensiones que afligen a ese país desventurado desde que sus naturales se rebelaron contra el gobierno de los Reyes que por tanto tiempo los había hecho felices” (2).

Años más tarde, en 1861, en medio de aquella formidable y traicionada insurrección popular que inició Ezequiel Zamora, “General del Pueblo Soberano”, al calor de sus incendiarias consignas de: “Horror a la oligarquía”, “Tierra y hombres libres”; y “La tierra es de todos”, un grupo de oligarcas viejos y nuevos a la cabeza de los cuales se encontraba el diplomático Pedro Gual, suscriben una carta dirigida a la reina Victoria solicitando la intervención militar de Inglaterra en Venezuela; pero como si esto no fuera de por sí suficientemente grave, con la mayor impudicia le ofrecen entregarle todo el territorio de la Guayana venezolana situada al sur del río Orinoco, como una forma de estimularle su proverbial apetito colonial (3).

Probablemente más conocidos por ser de más reciente data, son los casos del banquero Manuel Antonio Matos, cabecilla de la mal llamada “Revolución Libertadora” (1901-1903) que pretendía defenestrar al presidente Cipriano Castro, con el financiamiento mayoritario de la New York & Bermúdez Co., subsidiaria de la General Asfalt de Filadefia y la comprobada anuencia y complicidad del gobierno estadounidense, como se demuestra por su ruptura de relaciones diplomáticas con el país, a propósito del caso (4); así como el de Juan Vicente Gómez, que al solicitar el apoyo del imperio para perpetrar su golpe de estado en contra de Cipriano Castro en diciembre de 1908, fue auxiliado por los buques de guerra estadounidenses USS North Carolina, USS Maine y USS Dolphin, que con apoyo británico y francés impidieron el ingreso a aguas jurisdiccionales venezolanas del vapor Guadalupe, a bordo del cual pretendía regresar el legítimo presidente Castro (5).

Otro caso que en verdad no puede menos que generar una gran pena ajena es el del todavía llamado por algunos de sus acólitos “padre de la democracia venezolana”, Rómulo Betancourt Bello, quien fue el primer presidente de la era de la supuesta democracia representativa vivida por nuestro país entre 1958 y 1998, previo al advenimiento de la revolución bolivariana. Dado que para las segundas elecciones de esa era, a celebrarse el 1° de diciembre de 1963 el partido de Betancourt (Acción Democrática) se encontraba en inminente riesgo real de perderlas por haberse dividido dos veces y por el llamado de la izquierda revolucionaria a la abstención, este apóstol de la “democracia made in USA”, sin pudicia alguna concertó con el imperio una invasión militar de sus propias fuerzas junto a las de los otros países bolivarianos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú), que tendría lugar en caso de producirse tal eventualidad. El dispositivo invasor al que se dio el nombre de “Operación América”, concebido como una extensión de las Maniobras Navales UNITAS IV, celebradas en el Caribe colombiano, a escasos 200 km. de la línea fronteriza con Venezuela, ha sido descrito de forma magistral por el Profesor Simón Sáez Mérida, autor del libro “La Cara oculta de Rómulo Betancourt: El proyecto invasor de Venezuela por tropas norteamericanas”, citado como referencia para algunos de los hechos anteriormente señalados.

El primero de los nacionales vendepatria en solicitar la intervención militar del imperio en la era de la revolución bolivariana fue el general Raúl Salazar, egresado de la Escuela de las Américas, antiguo agregado militar de la embajada venezolana en Washington y primer Ministro de Defensa del Comandante Chávez, quien lo hiciese en ocasión de la crisis generada por el deslave de la cadena montañosa del Guaraira Repano, que modificase de manera irreversible toda la topografía del estado Vargas, a causa de las extremadamente intensas lluvias caídas en la región el 15 de diciembre de 1999, día en el que se celebraba el referendo de aprobación de la nueva Constitución Nacional, haciéndolo de manera absolutamente inconsulta y prevalido de su elevada posición (6). Muy cerca estuvimos en esa oportunidad de ser invadidos por el imperio con la excusa de prestarnos una supuesta asistencia humanitaria, labor que fue satisfactoriamente ejecutada por la Armada venezolana y los diversos organismos nacionales de protección civil de la época.

No alargaremos innecesariamente estas notas haciendo mención a la caterva de miembros de la contrarrevolución que hasta han salido de nuestras fronteras para ir a solicitar personalmente una intervención armada del imperio en nuestro país durante los últimos años, ya que la canalla mediática nacional e internacional ha sido en extremo pródiga en la reseña de sus patéticos periplos y petitorios. Nos referiremos si a la solicitud hecha por el venezolano (¡?) Ricardo Hausmann, “reputado” profesor de ese conocido criadero de agentes de la CIA que es la Kennedy School de la Universidad de Harvard, en la que también es “destacado” profesor, según la Wikipedia,  ese personajillo felón que recientemente fuese presidente de Méjico de nombre Felipe Calderón (7).  

En un artículo fechado el 3 de enero del presente año (8) el “destacado profesor”, basándose en una argumentación harto falaz y en extremo deficiente, hasta para un estudiante de pregrado en economía de cualquier universidad latinoamericana de mediana categoría, presenta su propuesta-petitorio en los siguientes términos: “… si se trata de soluciones, por qué no considerar la siguiente: la Asamblea Nacional podría destituir a Maduro y al narcotraficante de su vicepresidente, Tareck El Aissami, sancionado por la OFAC y a quien el gobierno estadounidense le ha embargado más de US$ 500 millones. Dado este vacío de poder, la Asamblea, nombraría de forma constitucional a un nuevo gobierno, el que a su vez podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos. Esta fuerza liberaría a Venezuela de la misma forma en que canadienses, australianos, británicos y estadounidenses liberaron a Europa en 1944-1945. Más cerca de casa, esto sería semejante a la liberación de Panamá de la opresión de Manuel Noriega por parte de Estados Unidos, la que marcó el inicio de su democracia y del crecimiento económico más rápido de América Latina”. ¡Resulta prácticamente imposible hacer gala de mayor servilismo para hacer tan impúdica petición; los propios Departamentos de Estado y de Defensa del imperio han debido sentirse incómodos ante tamaña apología de una de sus más cruentas intervenciones!

Y continúa este genio de la política y la ciencia económica, como si estuviese inventando la pólvora, señalando: “De acuerdo al derecho internacional, nada de esto requeriría la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (que Rusia y China podrían vetar), puesto que la fuerza militar sería invitada por un gobierno legítimo en busca de apoyo para defender la constitución de su país”.

No resulta ocioso el decir que la propuesta en cuestión, en lo atinente a la defenestración simultánea de presidente y vicepresidente de la república, como tantas veces ha intentado hacer infructuosamente la Asamblea Nacional opositora, actualmente inhabilitada por desacato a una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, es absolutamente inconstitucional, tal como lo han reconocido públicamente, por primera vez y de manera expresa, conocidos líderes opositores tales como: Juan Manuel Raffalli, Maruja Tarre y Colette Capriles (9); siendo oportuno señalar que la última de las citadas es una reputada politóloga, docente de la Universidad Simón Bolívar, asesora de la Mesa de la Unidad Democrática y que ha sido integrante de la comisión de representantes de la sociedad civil encargados de asesorar a la oposición política en las reuniones con el gobierno nacional en República Dominicana, en diciembre de 2017.

No deja de sorprender la forma como algunos conocidos opositores han criticado duramente la propuesta-petitorio de Hausmann, a través de sus cuentas Twitter, en especial Colette Capriles (@cocap)
y el profesor José Luis Fernández Shaw (@La Divina Diva). La profesora Capriles lo hace con unas frases tan lapidarias que yo no tendría el más mínimo reparo en hacerlas mías: “Violar dignamente la Constitución, imponer dignamente un gobierno de los dignos y suplicar dignamente una intervención militar. Todo es posible en el reino de la dignidad”; y el profesor Fernández, con lo que a mi juicio debería ser parte de la sentencia de un juicio que se le siguiese por traición a la patria: “Las declaraciones de Hausmann son inaceptables. Si yo fuera diputada de la Asamblea Nacional solicitaría una investigación y se consideraría retirarle la nacionalidad”.

Ya casi para terminar considero necesario decir que la propuesta de Hausmann carece totalmente de originalidad pues según ella se trataría de repetir, casi al calco, lo hecho por aquel Consejo Nacional de Transición de Libia, que establecido en Bengasi en marzo de 2012, solicitó la invasión del imperio con la excusa de defender los derechos humanos de los libios, logrando controlar parte de la ciudad hasta que fue consumada la terrible intervención de las fuerzas armadas de la OTAN.
Si hemos hecho de su consideración y análisis el objetivo central de estas notas ha sido por las siguientes razones:

·         Siendo la Kennedy School de Harvard, a cuya nómina pertenece Hausmann desde hace muchos años, un conocido centro para el reclutamiento de agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EEUU, entre aquellos alumnos escogidos por sus profesores, es más que presumible que la planificación actual de esa agencia para la pretendida intervención militar sobre Venezuela pase por la generación de un escenario de esta naturaleza, descrito ya por nosotros en una media docena de artículos anteriores.
·         La inusitada reacción adversa que ha generado la propuesta en el seno de lo que podríamos llamar el liderazgo académico de la MUD, que por primera vez en estos casi 19 años de revolución se ha atrevido a manifestarse en contra de la intervención militar imperial, cualesquiera que sean las causas que la hayan motivado, y así se encuentre entre ellas su convicción de que las tales “bombas inteligentes gringas” no lo son tanto como para poder discriminar entre chavistas y  opositores, nos da pie para especular que existe un sector de la oposición que está decididamente en contra de la intervención militar extranjera, siendo tarea perentoria el tratar de identificarlo y caracterizarlo en detalle.

Ya para finalizar y con base en la consideración anterior, queremos reiterar una propuesta una propuesta formulada hace ya tiempo en un artículo titulado: “¡A mirarnos en el espejo de Siria!”  (10), consistente en intentar la incorporación de sectores de oposición a las tareas de defensa de la soberanía nacional, por más difícil que ello pueda resultar, ya que lo que está en juego es la integridad de la patria.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    “La cara oculta de Rómulo Betancourt”, Simón Sáez Mérida, Fondo Editorial Al Margen, Caracas diciembre de 1997, página 52.
(2)    Ibidem (1), página 54.
(3)    Ibidem (1), páginas 55 y 56.



celippor@gmail.com

Caracas, enero 11 de 2018

jueves, 4 de enero de 2018

El 2018 será un año crucial para la revolución bolivariana
Carlos E. Lippo




Para dar inicio a este primer artículo del año debemos comenzar diciendo que pocas veces hemos visto que una hipótesis nuestra haya sido tan ampliamente demostrada por la fuerza inobjetable de los hechos, en tan breve tiempo.

La hipótesis en cuestión, formulada en nuestro último artículo del año 2017, titulado: “2017: un año de terribles ataques pero de clamorosas victorias de la revolución bolivariana”, publicado el día 14 de diciembre (1), consistía en nuestra más absoluta convicción de que el presente año 2018 sería aún más pródigo en ataques del imperio que el pasado 2017.

Los hechos que la demuestran son la instrumentación de un conjunto de acciones por parte de la alta diplomacia del imperio, así como la emisión de una serie de comunicados oficiales del Departamento de Estado gringo, cada uno más grosero, injerencista y amenazante que el anterior, ocurridos desde esa misma fecha; pero más que esos mismos hechos, se trata de la oportuna respuesta oficial de nuestros dirigentes a cada uno de ellos, plenamente demostrativa de que en Venezuela estamos absolutamente determinados a ser libres y de que por más que lo intenten no podrán “quebrarnos el brazo”, como gustaba de decir Obama, refiriéndose a aquellos países que se negaban a aceptar dócilmente sus designios.

A continuación pasaremos revista a cada uno de estos hechos:

·         Comunicado del Departamento de Estado, de fecha 14 de diciembre (2),  con el cual se pretende ejercer indebida presión para que se libere en forma inmediata a Joshua Holt, un terrorista convicto detenido en la residencia de su cónyuge (una vivienda popular construida por el gobierno revolucionario en el marco de la GMVV), en posesión de un amplio y variado arsenal de guerra, cuyo juicio por los delitos imputados por el Ministerio Público se iniciase el día 12; comunicado en el cual además se miente sin escrúpulos al acusar al gobierno revolucionario de violación de la convención de Viena sobre las Relaciones Consulares y al afirmar que la salud del reo se ha visto seriamente afectada en razón de las condiciones de su cautiverio. Un oportuno comunicado de nuestra cancillería da apropiada respuesta a este acto injerencista (3), denunciando la manipulación de la cancillería gringa alrededor de la condición de salud, de quien el Constituyente Diosdado Cabello ha señalado como director de una red de espionaje gringa con alcance sobre toda Latinoamérica.

·         Comunicado del Departamento de Estado, de fecha 15 de diciembre (4), en el cual al ofrecernos cínicamente una supuesta “ayuda humanitaria”, nos amenazan con nuevas sanciones, ya que “… hay medidas adicionales que siguen bajo consideración activa”, y al mismo tiempo reconocen implícitamente que tendrán estrangulado al pueblo venezolano hasta que el Presidente Maduro acepte una intervención, ya que “… las sanciones no tienen que ser permanentes”. En oportuna respuesta (5), el gobierno revolucionario ha rechazado categóricamente el cínico comunicado de la portavoz del Departamento de Estado que, de manera irresponsable, se burla de la comunidad internacional al ofrecer ayuda humanitaria a Venezuela cuando al mismo tiempo persiste con sus intentos de desestabilización y arremete con sanciones económicas en contra de Venezuela; así mismo insta al gobierno gringo a hacer uso de los alimentos y medicinas que dice tener acopiados para enviar a Venezuela, en beneficio de los 45 millones de estadounidenses (50 % más que nuestra población total), que se encuentran actualmente en condición de pobreza (6).

·         Declaraciones injerencistas de Todd D. Robertson, nuevo encargado de negocios de la embajada gringa a su llegada a Venezuela el 18 de diciembre, difundidas por sus redes sociales (7), en las cuales señala que viene a Venezuela con la misión de que vuelva la democracia a nuestro país, dejando ver de manera implícita, con la arrogancia e insolencia que les es característica, que ha sido enviado por el gobierno de Donald Trump, para conspirar y tratar de derrocar al gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro. El gobierno revolucionario reaccionó recordando a Washington la legislación que rige en materia de relaciones internacionales, señalando que los agentes diplomáticos "están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos" del estado receptor (8).

·         Reunión de los cancilleres de EEUU y Canadá, celebrada en Ottawa el 19 de diciembre, con el propósito declarado por la ministra Freeland, de tomar “acciones” contra Venezuela, de manera individual, en conjunto, y/o con la cooperación de los gobiernos latinoamericanos cipayos agrupados en el llamado “Grupo de Lima” (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú). Al rechazar estas nuevas amenazas, así como las medidas de presión que aplican sobre hermanas repúblicas latinoamericanas para agredir al gobierno del Presidente Maduro, el comunicado de nuestra cancillería señalaba que “… esta nueva amenaza estaba orientada a socavar el proceso de diálogo que se desarrolla en República Dominicana, donde el Gobierno Bolivariano y la oposición han avanzado en aspectos importantes para garantizar la estabilidad política y económica del país, a pesar de las fuertes presiones que desde el exterior se ejercen contra su continuidad y éxito, y en la que dichos países desempeñan un rol protagónico” (9). Adicionalmente, como una muestra del tipo de acciones que pudiesen estar fraguándose en el seno del nefasto engendro limeño, podríamos mencionar la acción intentada el día 15 de diciembre en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, por parte de una ONG del Perú, con el evidente apoyo del gobierno de Kuczynski, consistente en transportar ilegalmente a ese país a unos 150 niños venezolanos, pretendiendo emular la tristemente célebre “Operación Peter Pan”, ejecutada por la contra cubana en los años sesenta del siglo pasado, con complicidad del gobierno del imperio (10).

·         Comunicado del Departamento de Estado, de fecha 22 de diciembre (11), en el cual se condena los supuestos continuos ataques a la democracia de nuestra Asamblea Nacional Constituyente (ANC), esta vez con base en la emisión de un decreto de esa instancia de fecha 20, en el cual, con toda fundamentación legal, se ordena de revalidación de aquellos partidos políticos que no participaron y llamaron a la abstención en los recientes actos comiciales. El comunicado de rechazo de nuestra cancillería a esta descarada acción injerencista exigió respeto, al tiempo de señalar que: “… ni Estados Unidos ni ninguno de sus representantes, pueden pretender ser árbitro o juez de la democracia venezolana o de sus instituciones" (8).

·         Reunión de Todd Robertson con el canciller Jorge Arreaza, de fecha 28 de diciembre, en la que según el boletín de prensa emitido por la embajada gringa al respecto (12), Robinson pidió al gobierno venezolano liberar al Sr. Joshua Holt, por razones humanitarias; además, hipócritamente reiteró el apoyo de los EEUU al pueblo venezolano para resolver la crisis económica, política y humanitaria que enfrenta el país. Aunque no hemos tenido acceso a una reseña oficial de nuestra cancillería sobre este encuentro, presumimos que se le reiteró al frustrado procónsul la falsedad de la afirmación de que su terrorista estuviese enfermo; la inaplicabilidad de una medida humanitaria en razón de ello; y la necesidad de que reviertan las sanciones económicas y financieras que han aplicado al país.

En resumen: tres groseros comunicados injerencistas; una declaración descaradamente injerencista; dos reuniones amenazadoras y una frustrada acción hostil en territorio venezolano, en tan sólo 15 días, esto es, a más de una acción injerencista cada tres días. ¡Una auténtica obsesión fatal del imperio sobre nosotros y nuestra revolución!

Resulta evidente que la sola necesidad de defendernos de los futuros ataques que tan desaforada actuación estaría preanunciando sería más que suficiente para considerar al 2018 como un año crucial para la revolución bolivariana. Ocurre sin embargo que para el presente año la revolución bolivariana tiene planteados dos grandes retos que lo convierten en un año realmente decisorio para su futuro inmediato; tales retos son: la necesidad perentoria de neutralizar la terrible guerra económica en la que nos tienen inmersos y la necesidad de reelegir al Presidente Maduro, a fines de año, en acatamiento del mandato constitucional.

El primero de ellos, porque el más devastador de los efectos de la guerra económica en el 2017, consistente en una variación inducida de los precios de los alimentos estimada en cerca del 2.000 %, atribuible casi íntegramente a la criminal tasa de cambio ilegal (DolarToday), que se incrementó absurdamente en un 3.315 % durante el período; así como el efecto de las sanciones que nos impiden usar el dólar estadounidense como medio de pago de nuestros compromisos de deuda financiera y de pago por insumos importados, constituyéndose en un auténtico bloqueo financiero, están comenzando ya a causar muy serios estragos en el nivel de vida de nuestra población, en especial la de menores ingresos.

Debo decir sin embargo que en relación a este reto, tengo la más absoluta convicción de que la emisión de la criptomoneda (criptovalor o criptoactivo) llamada Petro (13), recientemente decretada por el gobierno revolucionario y sobre la cual hablaremos ampliamente en un próximo artículo, al estar respaldada inicialmente por 5.000 millones de barriles de petróleo certificados, subyacentes en la Faja Petrolífera Hugo Chávez (unos 267.000 millones de dólares al precio actual), habrá de permitirnos ganar importantes batallas en el campo de la guerra económica, al lograr destruir el fetiche del dólar ilegal, porque sólo un loco, un estúpido o un fanático de la derecha política, que son más o menos la misma cosa, preferiría atesorar una moneda sin respaldo en lugar de un valor con respaldo exigible actualmente en petróleo y próximamente en oro y minerales estratégicos debidamente certificados. El Petro habrá de dotarnos también de un poderosísimo medio de pago internacional, rompiendo de hecho el bloqueo financiero que nos tienen impuesto. Ocurre sin embargo que esta medida económica inicialmente defensiva pero de potenciales efectos letales sobre el alicaído dólar estadounidense, al contribuir en forma importante al progresivo desplazamiento de dicha divisa como principal medio de pago internacional, debe producir una fuerte reacción del imperio que debemos estar preparados para enfrentar exitosamente.

El otro de los retos, la reelección del Presidente Maduro, es en teoría mucho menos complejo de superar, a pesar de que el imperio hará hasta lo imposible por imponerle un candidato único a la maltrecha oposición “democrática” venezolana y de que tratará de montar unas elecciones tuteladas con el apoyo de organismos multinacionales como la ONU y la OEA.

A no dudarse, en unas elecciones libres del tremendo acoso internacional, celebradas en un país no sometido a la brutal guerra económica que ahora nos agobia, el Camarada Maduro sería imbatible en virtud del inmenso prestigio adquirido al haber logrado salir airoso de cinco años completos de ataques del imperio, más virulentos algunos de ellos que muchos de los aplicados al Comandante Chávez en su momento, así como por la impresionante cadena de victorias personales alcanzadas durante el 2017, señaladas acertadamente por el analista Ignacio Ramonet en su escrito “Las 12 victorias de la revolución bolivariana en el 2017” (14).

Sin embargo, sobre este tema de la reelección debemos reiterar nuestra proposición de no convocar elecciones hasta tanto no cese en lo fundamental el asedio impuesto por el imperio y sus aliados y que de lograrse esta condición, dichas elecciones sean convocadas bajo un nuevo formato, más cercano al elector y menos vulnerable a las manipulaciones mediáticas. La soberanísima Asamblea Nacional Constituyente puede dar plena garantía de que sean satisfechas ambas condiciones.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!




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Caracas, enero 04 de 2018